No podemos generalizar cómo responderá cada persona al hablar sobre la muerte pues nuestra mente, nuestras experiencias y lo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida nos hace ser completamente únicos. Si podriamos decir que una gran cantidad de poblacion se sentiran incómodos al pensar en la muerte como un evento que nos llegará. Curiosamente, no es el hecho de pensar en el propio estado de estar muertos, si no pensar en el proceso donde pueden salir a la luz miedos como una muerte dolorosa, agonica o prolongada.
Vivimos con y gracias a nuestro cuerpo, por lo que nos pasamos mucho tiempo cuidandonos para alargar la vida o simplemente para disfrutar de una vida saludable y comoda. Pero algunas personas, dentro de su curiosidad, desean saber que le sucede al cuerpo cuando ya no podemos cuidarlo, ni él cuidarse o mantenerse a si mismo, a partir del momento de la muerte.
En ese momento comienzan una serie de procesos físicos prácticamente similares en cualquier persona que podremos ver a continuación:
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En el momento de la muerte
Se suele asociar el momento de la muerte al instante en el que se detienen los latidos del corazón o la respiración. ¿Pero es realmente la muerte instantánea? Ya hay estudios que demuestran que el cerebro puede continuar trabajando entre 2 y 10 minutos después de la muerte. Por supuesto, eso no implica que la persona esté consciente. En absoluto. Existen muchas mas funciones en el cerebro que se hacen de manera automática mientras este pueda seguir trabajando con el oxigeno y los nutrientes que tiene acumulados.
La 1ª hora tras la muerte
Los musculos del cuerpo se quedan totalmente relajados entrando en el estado denominado flacidez primaria. Las articulaciones y extremidades del cuerpo permanecen flexibles y por esta misma razón la mandibula podria quedar entre abierta pues es su estado natural al relajar su musculatura. Los parpados pierden su tensión natural. Las pupilas se dilatan.
Otro efecto de la relajación de ciertos músculos es que la piel se hunde en ciertas partes donde la tensión muscular lo impedía, resaltando ciertos huesos y articulaciones del cuerpo dándoles un aspecto mas prominente, como por ejemplo la cadera o la mandíbula.
Otro efecto de dicha relajación es que el esfínter se relaja, lo que podría ocasionar que las heces y la orina escapen al exterior.
En el instante en que el corazón se detiene comienza un proceso llamado Pallor mortis. Este proceso hace que el tono rosado de una persona (si ponemos el ejemplo de una persona caucásica) se vuelva pálido a debido a que la circulación sanguínea se detiene y la sangre abandona las pequeñas venas que recorren la piel y le daban su color característico.
Partiendo de la temperatura normal del cuerpo de unos 37ºC (98ºF) esta comienza a descender para igualarse con la temperatura ambiente que lo rodea. Este fenómeno es conocido como Algor Mortis. El progreso de enfriamiento es bastante lineal, con una disminución de 1,5 grados por hora aproximadamente.
De hecho, este fenómeno es una de las herramientas que pueden usarse por la medicina forense para determinar la hora aproximada de la muerte, asumiendo que el cuerpo aún no ha igualado la temperatura de la estancia.
De 2 a 6 horas tras la muerte
Comienza un proceso llamado Livor Mortis. Este proceso consiste en la acumulacion de la sangre en ciertas partes del cuerpo por efecto de la gravedad al tratarse de un líquido que ya recibe un empuje para hacerla circular.
En los casos en los que el cuerpo permanece inmóvil tras la muerte durante varias horas, puede comenzar la denominada tinción post mortem. Este fenómeno consiste en que las partes del cuerpo con mayor acumulacion sanguinea desarrollan una coloración entre rojiza y purpura. Este fenómeno tiene una gran semejanza visual con un hematoma.
A partir de la 3ª hora tras la muerte comienza a aparecer el Rigor Mortis. Debido a cambios químicos en el interior de las células del cuerpo, la totalidad de la musculatura comienza a endurecerse. Normalmente, los primeros músculos que comienzan a acusar este efecto serán los músculos del cuello, mandíbula y párpados.
El efecto continuará durante las próximas, avanzando paulatinamente primero por la cara para después descender por el torso, músculos del abdomen, los brazos y las piernas y finalmente llegando a los dedos de las manos y los pies.
De 7 a 12 horas tras la muerte
La máxima rigidez muscular del cuerpo debida al rigor mortis ocurre a las 12 horas tras la muerte. Aquí cabría destacar que factores como la condición física previa de la persona fallecida, el sexo, la edad e incluso la temperatura ambiente reinante en ese momento son factores que influyen y podrían variar la progresión temporal de dicho fenómeno.
En este momento, en caso de mover a la persona fallecida, las extremidades son difíciles de manipular. Codos y rodillas estarán ligeramente flexionados y extremidades más pequeñas como los dedos de pies y manos pueden estar inusualmente torcidos.
Mas allá de las 12 horas tras la muerte
Comienza la descomposición del tejido interno y tras nuevos y continuos procesos químicos en el interior de las células, el rigor mortis comienza a desaparecer, con lo que los músculos y articulaciones comenzaran a aflojarse poco a poco. Este proceso ocurrirá de manera opuesta, es decir, desde los dedos de manos y pies hasta acabar en cara y cuello, durante un período de unas 48 horas.
Este fenómeno se conoce como flacidez secundaria y puede durar entre 1 y 3 días tras la muerte. Así mismo está condicionado por factores externos como la temperatura a la que se encuentre la persona fallecida, a menor temperatura más lento será dicho proceso.
Durante el proceso de flacidez secundaria, puede crearse la ilusión de que las uñas y el cabello están creciendo, pero solo es un efecto óptico debido a que la piel comenzará a encogerse.
